GETARIAKO ITSAS PARRILLA

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En Getaria se ha sabido combinar, como en ningún otro lugar, los pescados de alta calidad que llegan a su puerto pesquero y el saber centenario en el manejo de la parrilla. Saber heredado de sus antepasados marineros, entre los que destaca Juan Sebastián Elcano, el artífice de la primera vuelta al mundo (1519-1522). Falleció en 1526, en el transcurso de una segunda expedición a las Molucas a la que aportó diversos enseres personales como sus “tres parrillas de fierro” mencionadas en su testamento.

Durante siglos, la cocina a bordo se realizaba en hogares dotados de parrillas de hierro, que servían para asar los alimentos directamente sobre las brasas o eran también usadas como soporte para los recipientes de cocina. El uso de estas parrillas constituía para los marineros y pescadores, un procedimiento de cocina muy barato, ya que permitía el asado de los pescados recién capturados sin necesidad del aporte de aceites ni ningún otro condimento. 

En los inicios de la década de 1940, las sidrerías, bodegas de vinos, así como las tabernas de Getaria, comenzaron a habilitar sencillas parrillas portátiles a disposición de los pescadores que regresaban del mar, para que asaran ellos mismos sus propios pescados, mientras consumían las bebidas de dichos establecimientos.

La parrilla pasó a ser rápidamente el principal atractivo de esos establecimientos, que, poco a poco, fueron transformándose en restaurantes a medida que ofrecían  pescados a la brasa a sus clientes. Las primeras fueron las bodegas Iribar y Txoko (transformadas en restaurantes a fines de la década de 1950), seguidas por otras como el Kaia (abierta como taberna en 1962 y transformada en restaurante entre 1966/1968), el Elkano (abierta en 1964), el Astillero (1971), o el Politena (1978)… Posteriormente se sumaron Mayflower, Itxas Etxe, Balearri y San Anton.

Las Sociedades Gastronómicas de Getaria están profundamente vinculadas a la evolución de dichos establecimientos. Su historia también se forjó a mediados del siglo XX, respondiendo a las demandas de la población, que requería un espacio de encuentro privado donde los socios participaran activamente en la preparación y degustación de pescados (por supuesto a la parrilla) y de otros productos locales.

A día de hoy la “parrilla”,  elemento clave del paisaje de Getaria, constituye una seña de la identidad marinera de sus pobladores, reconocida a nivel internacional.